miércoles, 6 de enero de 2016

El Plomo en las aguas de consumo y el daño a la salud integral.

codo canal con contadorEl plomo es un metal que se utilizó en otras épocas como material de fontanería, en tejados y en emplomados de cristales de ventanas


(vidrieras) contaminando el medio ambiente, el aire, la tierra, los alimentos y el agua, debido a la corrosión en las tuberías.
Hasta los años 70, era común utilizar tuberías de 
plomo en el interior de las casas y en las conexiones de las líneas de servicio (acometidas) que llevaban el agua desde las instalaciones públicas de agua a las viviendas. Más tarde,

las tuberías de hierro y cobre reemplazaron a las de plomo en la mayoría de las zonas residenciales.Actualmente existen grifos y accesorios de bronce que
contienen plomo en su aleación y a

veces ocasionan cesiones no deseables del mismo al agua de consumo.

La intoxicación por plomo




Sobre la intoxicación por plomo

Cuando el cuerpo se expone al plomo (al inhalarlo, al ingerirlo o, en una cantidad reducida de casos, al absorberlo a través de la piel), esta sustancia puede actuar como un veneno ,pueden provocar una amplia variedad de síntomas, desde el dolor de cabeza y de estómago hasta problemas de comportamiento y anemia (cantidad insuficiente de glóbulos rojos en sangre). El plomo también puede afectar al desarrollo cerebral del niño. El plomo puede ocasionar daños en todas las partes del cuerpo donde se deposita. Por ejemplo, en el torrente sanguíneo, puede alterar los glóbulos rojos y limitar su capacidad para transportar oxígeno a los órganos y tejidos que lo necesitan, provocando, por lo tanto, una anemia.
La mayor parte del plomo acaba en los huesos, donde provoca incluso más problemas. El plomo puede interferir en la producción de células sanguíneas y en la absorción del calcio que los huesos necesitan para crecer y desarrollarse sanos y fuertes. 

Si tiene hijos pequeños, es importante que averigüe si existe algún riesgo de que se expongan al plomo, sobre todo si su familia vive en una casa antigua.
La exposición prolongada al plomo, un mineral de origen natural que se utiliza prácticamente en cualquier cosa, desde los materiales de construcción hasta las pilas, puede provocar graves problemas de salud, sobre todo en los niños pequeños. El plomo es tóxico para cualquiera pero los bebés que todavía no han nacido y los niños pequeños son los que más se exponen a padecer problemas de salud provocados por una intoxicación por plomo. Sus cuerpos, de menor tamaño y todavía en proceso de crecimiento, los hacen más vulnerables a la absorción y a la retención de plomo.
Cada año, en EE.UU., 310.000 niños de edades comprendidas entre 1 y 5 años tienen concentraciones de plomo en sangre peligrosas, que pueden provocar una amplia variedad de síntomas, desde el dolor de cabeza y de estómago hasta problemas de comportamiento y anemia (cantidad insuficiente de glóbulos rojos en sangre). El plomo también puede afectar al desarrollo cerebral del niño.
La buena noticia es que usted puede proteger a su familia. Si tiene hijos de menos de 3 años, consulte a su pediatra sobre las posibles fuentes de plomo que podría haber en su casa o en cualquier otro lugar donde sus hijos permanezcan durante largos periodos de tiempo.
Y es importante que a los niños que corren el riesgo de exponerse al plomo se les realice una prueba para detectar su concentración de plomo en sangre, pues muchos niños que padecen este tipo de intoxicación solo presentan síntomas leves o ningún síntoma en absoluto.

¿Por qué es nocivo el plomo?

Cuando el cuerpo se expone al plomo (al inhalarlo, al ingerirlo o, en una cantidad reducida de casos, al absorberlo a través de la piel), esta sustancia puede actuar como un veneno. Una exposición a cantidades elevadas de plomo durante un período breve de tiempo se conoce como "intoxicación aguda". Una exposición a pequeñas cantidades de plomo durante un largo periodo de tiempo se conoce como "intoxicación crónica".
El plomo es particularmente peligroso porque, en cuanto entra en el organismo de una persona, se distribuye por todo el cuerpo del mismo modo que los minerales favorables para el organismo, como el hierro, el calcio y el zinc. Y el plomo puede ocasionar daños en todas las partes del cuerpo donde se deposita. Por ejemplo, en el torrente sanguíneo, puede alterar los glóbulos rojos y limitar su capacidad para transportar oxígeno a los órganos y tejidos que lo necesitan, provocando, por lo tanto, una anemia.
La mayor parte del plomo acaba en los huesos, donde provoca incluso más problemas. El plomo puede interferir en la producción de células sanguíneas y en la absorción del calcio que los huesos necesitan para crecer y desarrollarse sanos y fuertes. El calcio es fundamental para tener huesos y dientes fuertes, para la contracción muscular y para que los nervios y los vasos sanguíneos funcionen con normalidad.
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