lunes, 12 de octubre de 2015

La psicología el cáncer y la calidad de vida.

Enfermedad

Psicólogos en el ámbito oncológico

El cáncer se encuentra muy relacionado al sufrimiento, la desesperanza y la vulnerabilidad; emociones que conllevan altos niveles de estrés y afectan la calidad de vida.

Santo Domingo
Con frecuencia surge la interrogante ¿por qué o para qué la intervención psicológica dentro del área oncológica? Aparece no solo desde la parte clínica, sino también entre los propios pacientes. Recuerdo uno de los primeros que tuve la oportunidad de acompañar, experimentaba una intensa angustia porque había sido diagnosticado y la enfermedad se había extendido comportándose de forma incierta y comprometía diferentes órganos vitales a pesar de los tratamientos recibidos.
El dolor físico que experimentaba se veía acentuado por el dolor emocional, manifestaba rabia e impotencia. Con una actitud sarcástica, sus primeras palabras al entrar a la consulta, fueron: “Mire, no tengo la menor idea de por qué estoy aquí, no estoy loco y a menos que usted pueda realizar un milagro, no tengo nada que buscar aquí”.
El paciente tenía toda la razón, los psicólogos no hacen milagros.
El cáncer se encuentra muy relacionado al sufrimiento, la desesperanza y la vulnerabilidad; emociones que conllevan altos niveles de estrés y afectan la calidad de vida. Uno de los objetivos fundamentales de la medicina moderna se encuentra enfocado en aliviar el sufrimiento del paciente, en especial si el diagnóstico de la enfermedad se encuentra asociado a un alto impacto a nivel físico, emocional e incluso a la muerte.
No solamente se considera importante el tiempo que pueda vivir el paciente, sino también cómo va a vivir este tiempo. Es aquí que se habla de preservar la calidad de vida, un concepto que abarca aspectos biológicos, psicológicos, sociales, familiares, incluso económicos y espirituales. El bienestar dentro de estas áreas se podrá ver marcado frecuentemente, tanto por la enfermedad en sí, como por las secuelas que pudieran dejar muchos tratamientos empleados (cirugía, radio, quimioterapia).
Independientemente del credo, el sufrimiento espiritual del paciente oncológico suele ser enorme, la realidad en cada caso es única, pero dependerá directamente del área emocional, por eso el equipo de salud mental interviene. No se realizan “milagros”, pero si la esfera psicológica se encuentra ajustada a la nueva realidad que vive el paciente, la calidad de vida podrá ser óptima. Es frecuente encontrar pacientes mejorados o incluso curados de la enfermedad, y a pesar de esto lo están pasando muy mal, simplemente por estar tristes o por presentar un conflicto en aceptar su autoimagen, lo cual es bastante frecuente en oncología.
Si estos aspectos no son abordados, tendremos un paciente vivo pero sintiéndose desgraciado. La realidad no será igual a la de un paciente que se sienta apoyado y cuidado, al que se le ofrezca la oportunidad de trabajar los aspectos que le puedan estar menoscabando su desempeño global. Este último será un paciente vivo y feliz. Al final, no se trata solamente de que la gente viva, sino también de que viva bien. Diferentes investigaciones han corroborado que un paciente más cuidado y apoyado tiene la posibilidad de vivir más.
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NUEVA MANERA DE VER LA ATENCIÓN SANITARIA

La salud mental va a teñir la calidad de vida de los pacientes. Si están mal emocionalmente, aunque les duela poco, van a sentir mucho; si tienen una preocupación van a sentir todo más terriblemente, si se encuentran emocionalmente mal, todo lo que le ocurra tomará matices más intensos.
Es por esto que muchos departamentos sanitarios han considerado y tomado en cuenta la salud mental de los pacientes, con el fin de sostenerlos y para que tengan el mayor bienestar posible. Dado que el ser humano engloba múltiples aspectos que van más allá de los biológicos, nos encontramos frente a un nuevo paradigma en la manera de entender la atención sanitaria en la que el paciente se sitúa como centro de un sistema y buscamos dar respuesta a las necesidades biopsicosociales y espirituales de este.
Las intervenciones psicológicas pueden prevenir y mitigar los efectos dañinos del estrés sostenido, mejorando los estilos de afrontamiento desadaptados, mitigando el apoyo social insuficiente y el sufrimiento emocional experimentado. La intervención psicológica no hará “milagros”, sin embargo, al estar orientada hacia acciones que reducen el sufrimiento y facilitan el proceso de adaptación, puede dar un nuevo significado y valor a la vida.
Ana María Hernández
Psicóloga clínica
Gerencia de Onco-Hematología del HGPS

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