martes, 19 de mayo de 2015

La corrupción es una enfermedad social.

El Papa insta a obispos a denunciar la corrupción

Los instruye a no actuar como “pilotos” que dan órdenes a los feligreses
Washington.-El papa Francisco instó a los obispos a denunciar enérgicamente la corrupción y actuar más como pastores que como “pilotos” que imparten órdenes a los feligreses.
El pontífice tuvo palabras duras para los miembros de la conferencia de obispos italianos que abrió ayer su reunión anual en el Vaticano.
Francisco, que es también obispo de Roma, instó a los obispos a asemejarse a Cristo en humildad, compasión, piedad y sabiduría.
Les dijo que no vacilen en denunciar la “mentalidad generalizada” de la corrupción pública y privada que perjudica a las familias, los trabajadores honrados y los retirados, marginando a la vez a los más necesitados y privando de esperanza a los jóvenes.
En Italia arrecian los escándalos de corrupción y la tasa de desempleo juvenil asciende al 43%. Francisco pidió a los obispos italianos reforzar el “papel indispensable” de la gente común en sus diócesis.
“En realidad, los laicos con una auténtica formación cristiana no necesitan un obispo piloto, o un monseñor piloto, ni las instrucciones clericales para asumir sus responsabilidades a todo nivel: político, social, económico, legislativo”, afirmó.
“¡En cambio, lo que todos necesitan es un obispo pastor!”. Se quejó de que a menudo los documentos oficiales de la Iglesia desbordan de doctrina y teoría “como si nuestra orientación no apuntase a nuestro pueblo y nuestro país, sino a estudiantes y especialistas”.
El Papa se ha quejado de un énfasis excesivo en la doctrina y “las reglas de mentalidad estrecha”, y lamentó que los teólogos puedan obstaculizar la tarea evangelizadora.
Ayer exhortó a los obispos a asegurarse de que sus documentos “son traducidos en propuestas concretas y comprensibles”.
También se quejó de que la Iglesia católica suele organizar conferencias donde “las mismas voces” vuelven a escucharse una y otra vez, en aparente referencia a la práctica de programar únicamente oradores de una misma posición en las conferencias académicas patrocinadas por la Iglesia.
Francisco dijo que dicha práctica “narcotiza a la comunidad al homogeneizar opciones, opiniones y personas”, e instó a los obispos a inclinarse “hacia donde el Espíritu Santo los guíe”.

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