sábado, 11 de abril de 2015

Lo que quizás no sabías del cerebro

El cerebro necesita nutrientes para realizar sus funcionesLo que quizás no sabías del cerebro

En la operación conocida como hemisferectomía se extrae o inhabilita la mitad del cerebro, para tratar un gran número de trastornos convulsivos.
La cirugía no parece tener ningún efecto en la personalidad o la memoria.
La primera hemisferectomía conocida se la hizo el fisiólogo alemán Friedrich Goltz a un perro en 1888.
En humanos, el neurocirujano estadounidense Walter Dandy fue el pionero en 1923, y la practicó en un paciente que tenía un tumor cerebral.
La mayoría de los pacientes suelen tener entre 5 a 10 años de edad, pero se le han hecho hemisferectomías hasta a bebés de 3 meses.
Un estudio reciente concluyó que el 86% de 111 niños operados entre 1975 y 2001 en la Universidad John Hopkins, EE.UU., no sufrían ataques, o si los sufrían, no eran incapacitantes y no requerían de medicamentos.
Otro estudio encontró que los chicos a los que se les había practicado hemisferectomías a menudo mejoraban académicamente apenas cesaban las convulsiones.
Aunque los pacientes pueden correr, bailar y saltar, pierden el uso de la mano opuesta al hemisferio que haya sido extraído o inhabilitado, así como la visión en ese lado en ambos ojos.
Lo que es sorprendente es que hay muy pocos otros efectos secundarios.

El tamaño del cerebro

El cerebro del autor ruso Ivan Turgenev pesaba 4 libras 6 onzas y era excepcionalmente grande: el cerebro promedio de un hombre pesa 3 libras 1 onza.
En contraste, Anatole France, quien ganó el premio Nobel de Literatura, tenía un cerebro excepcionalmente pequeño, que apenas pesaba 2 libras 4 onzas.
La correlación entre el tamaño del cerebro en proporción al cuerpo y el coeficiente intelectual es algo que la gente generalmente espera; las personas que tienen cerebros más grandes con respecto al tamaño de su cuerpo tienden a ser más inteligentes.
Sin embargo, ese no siempre es el caso, como prueba el ejemplo de Anatole France.
El cerebro de Albert Einstein también era menor que el promedio: 2 libras 11,4 onzas.
Esto es algo que los neurocientíficos aún están tratando de entender.

Cerebros de la élite

El Instituto Wistar, un centro biomédico ubicado en Filadelfia, Estados Unidos, era famoso por su colección de cerebros de la élite del siglo XIX.
Los cerebros habían sido donados por medio de acuerdos premortem por miembros de la Sociedad Americana Antropométrica, a la que se le conocía informalmente como “El club del cerebro”, establecida en 1889.
La idea en ese entonces era que los cerebros de los genios mostrarían diferencias orgánicas al compararlos con los de gente normal.

Arte cerebral

El Museo del Arte Cerebral Científicamente Preciso aloja obras “inspiradas por la investigación de la neurociencia, disección y neuroeconomía”.
El curador es un asistente de investigación en el Laboratorio de Desarrollo Cerebral de la Universidad de Oregón y muestra tejidos, bordados y tapetes que representan cerebros anatómicamente precisos.
Su sitio en internet contiene esta espléndida advertencia legal:
“Aunque nuestros artistas hacen todos los esfuerzos para asegurar la precisión, no podemos aceptar la responsabilidad por las consecuencias de utilizar artes textiles como una guía para imágenes de resonancia magnética funcional, la estimulación magnética transcraneal, neurocirugía, o la grabación de una sola neurona”.
Aristóteles creía que el cerebro era un mecanismo para enfriar la sangre
QI es un programa de la BBC cuyo lema es que “todo es interesante”. Y sorprendente, pues a menudo descubrimos que lo que “todo el mundo sabe” es errado y que lo que no sabemos es fascinante.
Volveremos con QI el próximo fin de semana. Entre tanto, puedes visitar qi.com. La editorial Faber publica aplicaciones y libros de QI en inglés y la editorial Paidós, libros en español (“El pequeño gran libro de la ignorancia”)

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