viernes, 9 de enero de 2015

La ciencia es útil contra la criminalidad'

RODRIGO GUERRERO Alcalde de Cali

'La ciencia es útil contra la criminalidad'

  • Rodrigo Guerrero, alcalde de Cali (Colombia) en una foto de archivoEl alcalde de Cali (Colombia) aplica el método científico a la lucha contra la violencia

Rodrigo Guerrero, alcalde de Cali (Colombia) en una foto de archivo EL MUNDO


Habla de su genética conservadora, de Twitter como un sistema de alerta temprana, de la retinopatía diabética de algunos concejales, de su recaída en la política... Y es que Rodrigo Guerrero Velasco, alcalde de la ciudad colombiana de Cali, respira Medicina por los cuatro costados y confiesa que se siente médico antes que político.
El regidor de Cali -formado en Epidemiología en Harvard- ha recibido este año el premio Roux que concede el Instituto de Métrica y Evaluación de la Universidad de Washington (EEUU) por su lucha contra la violencia en su ciudad. Un problema que confiesa haber abordado "con el mismo método científico que usamos para estudiar las causas de las enfermedades. No tiene ningún mérito, no hicimos nada original, salvo aplicar el método científico a la lucha contra la violencia. La ciencia es útil contra la criminalidad".
Guerrero llegó a la alcaldía de Cali por primera vez en 1992, cuandola violencia se llevaba por delante el 15% del PIB colombiano. En aquel momento, los homicidios eran la primera causa de mortalidad en Cali con más de 100 muertes por cada 100.000 habitantes. "Asumimos que se debía al narcotráfico, pero hicimos estudios científicos y vimos que la mayoría de las muertes estaban relacionadas con el alcohol y se producían en fin de semana", añade con su tono socarrón.
Decidió entonces restringir el acceso a armas de fuego en la ciudad y establecer una ley semiseca, dos medidas que por sí solas lograron reducir un 30% la tasa de homicidios. Sin embargo, Cali sigue figurando como la séptima ciudad más violenta del mundo. ¿Por qué no se han mantenido esos buenos resultados? "Es cierto, podemos decir que Bogotá fue nuestro mejor discípulo. Sus alcaldes sí copiaron nuestro modelo y lograron reducciones dramáticas en las tasas de criminalidad. Pero Cali no hizo los deberes, no creyó en lo que se hizo aquí".
Cuando abandonó la alcaldía en el 94, Guerrero siguió aplicando la epidemiología contra la violencia desde diversas instituciones internacionales, como la Organización Panamericana de la Salud y el Banco Interamericano de Desarrollo, donde ha seguido insistiendo en que la violencia es un problema de Salud Pública.
¿Qué le llevó a presentarse de nuevo a la alcaldía en 2011? "Siempre digo que no hay inmunidad duradera, y yo siempre me he sentido un servidor público. Por eso recaí". Cali le recibió de nuevo con una tasa de 80 homicidios por 100.000 habitantes ("una cifra aterradora"), y de nuevo se decidió a aplicar las enseñanzas de Galileo. En esta ocasión, sí había que actuar sobre las bandas criminales organizadas. "La formación especializada de policías de fuera, que estudiaban durante meses a estas bandas, nos ha permitido desactivar 43 de ellas y reducir la tasa de homicidios a 56 por 100.000".
Es plenamente consciente de que la cifra sigue siendo altísima y cuando se le pregunta por las causas de la violencia en Cali o en otras ciudades de América Latina -que siguen figurando según la OMS entre las más altas del mundo- apunta a "un trasfondo cultural importante. Aquí la violencia se ha ido legitimando como una forma de solucionar conflictos". ¿Y la pobreza? "Desde luego la pobreza es un requisito, pero no es en sí una causa. Sabemos que los países con mayores tasas de desigualdades sociales -fíjese en EEUU- son los que tienen una tasa mayor de homicidios".
De hecho, la primera Conferencia Global sobre Reducción de la Violencia celebrada hace unos meses en Cambridge (Reino Unido) aseguraba que las tasas de homicidios en el mundo podían reducirse a la mitad antes de 2040 si se implementasen las políticas adecuadas. Con la participación de la OMS, este foro puso de manifiesto ejemplos de éxito en lo últimos 15 años, con reducciones de las tasas de violencia del 50% en apenas una década. Los homicidios en Londres, por ejemplo, han pasado de 200 en 2003 a sólo 100 en 2013.
Sin embargo, una combinación de corrupción, tráfico ilegal, baja inversión e educación o políticas ineficaces hacen que el problema persista en regiones de América Latina, África o Rusia. En el caso de las drogas, el alcalde Guerrero no cree que sea tanto su consumo el que provoca comportamientos violentos sino su comercialización y tráfico ilegal.
Aunque pertenece al partido conservador, muchas de sus ideas suenan más cercanas a la izquierda que a la derecha política y lo asume con ironía. "En la facultad de Medicina me decían que era un conservador trotskista. Y aunque mi origen genético es conservador, si ayudar a los demás es ser de izquierdas, bienvenido sea".
Para cuando termine su mandato, el 31 de diciembre de 2015, (la ley colombiana le impide volver a presentarse), Guerrero desea volver a dedicarse al programa Vallenpaz. "Tenemos que seguir trabajando en los programas de desarrollo rural. Es clave que demos alternativas a los jóvenes que deciden desmovilizarse, que les dotemos de una alternativa de vida que sea rentable para ellos". Mientras tanto, asegura que seguirá utilizando los trinos (sic) de su cuenta de Twitter como "un sistema de alerta temprana, de encuestas instantáneas" sobre las preocupaciones de sus conciudadanos.

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