lunes, 15 de diciembre de 2014

Enlace con Iglesia se retira de Palacio


Enlace con Iglesia se retira de Palacio
Viviano de León Sano Domingo
El padre Manuel Antonio Ruiz  renunció ayer  a su condición de enlace entre el Poder Ejecutivo y  la Iglesia Católica, como resultado de  las diferencias entre el gobierno  y las autoridades eclesiásticas por las observaciones hechas por el presidente Danilo Medina a    la Ley de Código Penal.El prelado comunicó su decisión al presidente Medina, a través de una carta en la que expresa que “Mis superiores le comunicarán oportunamente si hay una decisión distinta a la presente”.
En su carta, el padre Ruiz  indica que   se ha tomado el Código Penal como una excusa para legalizar el aborto en la República Dominicana y con la finalidad de modificar la Constitución  para dar paso a la reelección del jefe de Estado. Lo que está en juego es la reelección.
 Me he quedado sin saber cuál es la ecuación que le ha convencido que es mejor para Usted y el país pelearse con  la institución de mayor prestigio del país  y asumir la agenda de un grupito de Ongs, que como Judas,  comen en su mesa, mientras están demandando a la República  Dominicana en tribunales internacionales.
 Como gran estratega, frio, calculador, es posible que tenga Usted los cálculos del costo político de este enfrentamiento con la Iglesia Católica, la Evangélica, con gran parte de su mismo partido político, incluso con aliados a su gobierno, pero se ha puesto a pensar, Presidente, ¿cuál es el costo de HACER LO QUE NUNCA SE HA HECHO: METERSE CON LOS HIJOS PREDILECTOS DE DIOS, los niños/as por nacer, los que tienen una malformación,  los hijos queridos de Dios  que no se pueden defender.?
 Pido, públicamente perdón al Cardenal y a cuantos sacerdotes pude forjarle la  imagen de un presidente que yo  creía conocer, pero me he equivocado.
Con este pleito innecesario, han dividido al país, nos han quitado la paz, nos han metido en una batalla ajena, nos han dañado la Navidad.
 Dios tenga misericordia de nosotros.

A continuación el texto integro de la comunicación:

Señor Presidente:
Por la presente quiero informarle que a partir de la fecha he decidido hacer una pausa en mis funciones en el Palacio Nacional, como Enlace entre el Poder Ejecutivo y la Iglesia Católica. Para 
tranquilidad de los organismos de seguridad  procedemos a entregar en Recursos Humanos, el carnet por el que tenía acceso privilegiado a las más importantes aéreas del citado Palacio. Mis superiores le comunicarán oportunamente si hay una decisión distinta a la presente.
 Hemos caído, ingenuamente, en una trampa. Cualquiera pensaría  que aquí el problema es el aborto, esa es una discusión y debate superado por la Constitución de la Republica. Cuando esta se discutía, se presentaron los mismos actores, mismos argumentos cientos de veces y fueron rechazados por los legisladores. Por tanto el Código penal, es sólo una excusa.
 Dado que es un imperativo que toda persona humana tiene derechos, independientemente de la forma,  como haya sido concebida, o si viene al mundo con una malformación o si es deseada o no; sobra preguntarse ¿Tienen  más derechos humanos los  que tienen sus piernas, sus ojos, etc., que los  ciegos, paralíticos, autistas, síndrome de Down, etc.?
 Se ha dicho que la iglesia quiere imponer sus dogmas en este código y los que así piensan no se han tomado la molestia de investigar qué  significan y cuáles son los dogmas de la Iglesia. ¿Donde obliga este código a creer en la Santísima Trinidad, en la Inmaculada Concepción de la Virgen María o en su Asunción al cielo, entre otros dogmas debidamente definidos por la Iglesia?  De lo que se trata es de DERECHOS HUMANOS, no de religión ni de dogmas católicos.  ¿Quién nos ha enloquecido haciéndonos creer que tenemos derecho a matar a una persona humana por el hecho de ser fruto de una violación sexual o peor,  porque la funesta cultura del “descarte” indique que no tiene derecho a vivir quien posea alguna malformación o discapacidad?.  Esto no resiste un minuto en el Tribunal Constitucional.
 Nos hemos pasado todos estos días batallando con las feministas, organizando vigilias frente al Congreso, marchas y cientos de horas de discusiones en los medios de comunicación social.
 Todo esto es pleito ajeno, un “Pulso” entre Danilo Medina y Leonel Fernández, tratando de reeditar su batalla en el Comité Central y Comité Político de su partido. Lo que está en juego es la reelección. Los políticos nos tienen acostumbrados a criticar la reelección cuando es otro el que está en el poder, pero cuando se le toma el gusto a la silla presidencial se  profanan los Principios.
Usted sabe presidente, por la experiencia en sus años de diputado, como se observa una ley. Sabe, de sobra, que sus observaciones a la ley del Código Penal son contrarias a la Constitución y por tanto no pueden ser aceptadas sin postular una reforma a la Carta Magna, donde algunos ven oportunidad de tocar el tema de su reelección.
 Pierde la democracia, porque desde el Poder Ejecutivo se está ejerciendo una  tremenda presión sobre el Poder Legislativo. Muchos  diputados, tristemente, se encuentra entre la lealtad a su presidente, el peso de sus principios y el reclamo del  pueblo que les eligió y  puede pasarles factura.
  Cuando estuvimos en la Cámara de Diputados,  el jueves pasado, varios diputados pedían que se escuchara el informe de la Comisión de Justicia, la cual fue apoderada de las citadas observaciones, y la Vicepresidenta de la Cámara, Lucia Medina, se opuso y sin que se sometiera a votación ante el Pleno, para  desapoderar a la Comisión o escuchar su informe, simplemente dijo que no era necesario y  dio paso a los debates iniciando por diputadas que defienden las observaciones al Código Penal.
 Todo  el mundo sabe que el informe de la Comisión de Justicia, con la firma de todos los miembros recomendó rechazar las observaciones del Ejecutivo. Entonces presidente, ¿vamos a respetar y acoger los informes de las comisiones sólo cuando nos dan la razón?.
Si las observaciones son tan convincentes y no violatorias de la Constitución, mande a dejar libres a los diputados de votar según su conciencia y la democracia dejará  de ser un nombre bonito y la separación de poderes una gastada retórica.
 Me he quedado sin saber cuál es la ecuación que le ha convencido que es mejor para Usted y el país pelearse con  la institución de mayor prestigio del país  y asumir la agenda de un grupito de Ongs, que como Judas,  comen en su mesa, mientras están demandando a la República  Dominicana en tribunales internacionales.
 Es igualmente triste  que se haya tomado como instrumento  de esta agenda oculta, la salud de la mujer y rasgarse las vestiduras una y mil veces cuando  una madre ve su vida en peligro de muerte por un embarazo que se le ha complicado, y esos mismos actores  hacen silencio cómplice, ante un porcentaje más alto de mujeres que dejan morir en emergencias de  clínicas privadas porque no tienen seguro médico o no aparece alguien con efectivo suficiente para cubrir el depósito.
Las voceras feministas, ni el Colegio Médico, ni la Asociación de Clínicas Privadas  dicen nada sobre esta tragedia de las mujeres pobres de este país. Esto sí que es condena de muerte por ser pobre.
 Bocinas en su entorno le repiten “Usted tiene la popularidad más grande de la historia” Usted es un presidente valiente”,  ”Usted no es un hombre religioso, somos un Estado laico, que las iglesias se vayan a mandar con sus dogmas a  sus templos”. Reconsidere su trayectoria de humildad y no olvide que la híper popularidad no es eterna y a veces construir una buena imagen cuesta la vida entera y en un segundo se desploma por una mala actuación.
 Como gran estratega, frio, calculador, es posible que tenga Usted los cálculos del costo político de este enfrentamiento con la Iglesia Católica, la Evangélica, con gran parte de su mismo partido político, incluso con aliados a su gobierno, pero se ha puesto a pensar, Presidente, ¿cuál es el costo de HACER LO QUE NUNCA SE HA HECHO: METERSE CON LOS HIJOS PREDILECTOS DE DIOS, los niños/as por nacer, los que tienen una malformación,  los hijos queridos de Dios  que no se pueden defender.?
 Pido, públicamente perdón al Cardenal y a cuantos sacerdotes pude forjarle la  imagen de un presidente que yo  creía conocer, pero me he equivocado.
 Oramos por la Primera Dama, doña Candy, sólo Dios sabe lo ella ha tenido que sufrir por esta crisis. La salida nuestra del Palacio no la incluye a ella. Puede seguir contando con toda la ayuda de su Iglesia en la maravillosa obra de amor que realiza en beneficio de los niños y niñas con discapacidad. Jesucristo será su cirineo para ayudarle a cargar esta cruz tan pesada.
 Con este pleito innecesario, han dividido al país, nos han quitado la paz, nos han metido en una batalla ajena, nos han dañado la Navidad.
 Dios tenga misericordia de nosotros.
 P. Manuel Antonio Ruiz  

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