domingo, 12 de octubre de 2014

La deficiencia de la salud en la Rep. Dominicana

TOCANDO LA TECLA
Se destapa la deficiencia en área de la salud pública
DICEN QUE ESE CENTRO HOSPITALARIO ESTÁ DESBORDADO POR EL ELEVADO NÚMERO DE PACIENTES.
César Medina  Especial para Listín Diario Madrid, España
Mientras Europa Occidental se estremecía al comenzar la semana con el contagio del primer caso de ébola fuera de África, registrado en la capital española, por aquí también repercutía la muerte de once niños en un hospital infantil de Santo Domingo, el Robert Reid Cabral, para destapar en ambos casos deficiencias en el sistema público de salud propias de las sociedades más primitivas del mundo.
Que haya colapsado el sistema de suministro de oxígeno a los infantes en grave estado-- o, peor aún, que lo hayan suspendido por falta de pago o que el traslado de bombonas no fuera posible por avería del elevador--, revela con la mayor crudeza el escaso rigor administrativo en el principal centro asistencial infantil de la isla que comparten República Dominicana y Haití, poblada por 20 millones de almas, en su gran mayoría más que pobres...pobrísimas.El drama ha costado el cargo al ministro de Salud dominicano, Freddy Hidalgo, relevado por la doctora Altagracia Guzmán, veterana médico pediatra que sirvió media vida como internista del Reid Cabral, conocido por todo el mundo como “Hospital Angelita”. La directora del centro hospitalario también fue despedida.
En España, la opinión pública se estremeció al comenzar la semana con el diagnóstico del primer contagio de ébola fuera del Continente Africano para poner al descubierto la fragilidad del protocolo de protección y aislamiento de un virus fuera de control que amenaza con expandirse al resto del globo, con consecuencias catastróficas para la humanidad.
El tema dominicano repercutió en los países de Europa Central, y no adquirió la categoría de escándalo internacional porque fue opacado por ese caso excepcional de ébola en una enfermera que atendió a un misionero que contrajo el virus en Sierra Leona y falleció luego de ser trasladado a Madrid en grave estado.
Muy pocos temas como este han puesto en vilo a la opinión pública europea en los últimos 30 años-- tras la aparición de los primeros casos del VIH--, temerosa de que este primer contagio en Occidente constituya la expansión de un virus letal cuyas estadísticas fatales superan el 40 por ciento de los afectados y que en menos de dos meses lleva ya casi cinco mil muertes.
Aún así, el deceso de los once niños en el hospital infantil de la capital dominicana llamó la atención de organismos internacionales y de la opinión pública que no hayan explicación a los informes de prensa difundidos en Europa sobre unas deficiencias hospitalarias comprobadas por una comisión designada por el Presidente dominicano para pesquisar los hechos.
La comisión encontró deficiencias en el sistema de suministro de oxígeno en el área de asistencia intensiva del centro público de salud, negligencias notorias en las prestaciones facultativa y fallas en los diagnósticos precisos para combatir a tiempo las dolencias que provocaron el deceso de los infantes.
Echando gasolina al fuegoNo son posibles los paralelismos y analogías entre los dos casos. La coincidencia radica en que la opinión pública española ha puesto en el candelero a la ministra de Sanidad porque entiende actuó con negligencia en el diagnóstico del ébola-- evidentemente sin ninguna razón lógica--, y en el caso dominicano ha ocurrido lo propio frente al ministro de Salud Pública, destituido la víspera.
En nuestro caso se trata de un mal endémico atribuible al arcaico y caótico sistema de salud, aunque el presidente del Colegio Médico Dominicano, Pedro Sing Ureña, echó gasolina al fuego de por sí crítico en el hospital Reid Cabral al asegurar que la muerte colectiva de niños no constituye nada extraño ni irregular porque en ese centro el promedio de defunciones oscila entre siete y doce cada fin de semana.
La declaración resultó más alarmante aún porque precedieron a la defensa de la también destituida directora del centro de salud, doctora Rosa Nieves Paulino, que aceptó deficiencias en el suministro de oxígeno alegando que el elevador estaba averiado, lo que imposibilitó el traslado de bombonas auxiliares para darle respiración asistida a los niños moribundos.
Dice que ese centro hospitalario está desbordado por el elevado número de pacientes y que las precariedades son enormes.
O sea, lo que en principio se consideró como un acontecimiento ocasional, aislado, de coyuntura circunstancial, ha terminado siendo el pan nuestro de cada día en el principal hospital infantil de la República Dominicana: que se mueren los niños por docenas debido a deficiencias del servicio...
Peor aún, admiten que es un mal que dura cien años... y aprovechan la coyuntura para reclamar reivindicaciones y justificarse diciendo que no hay solución para un problema que perjudica de forma tan dramática a la población infantil más carenciada.
La reacción de Danilo...El presidente Danilo Medina reaccionó muy molesto, “en shock”, al decir del vocero de gobierno, Roberto Rodríguez Marchena, y de inmediato dispuso que una comisión del más alto nivel investigara las circunstancias en que murieron los infantes para establecer responsabilidades.
La comisión rindió su informe menos de 48 horas después. ¡Hubo marcadas negligencias!, diagnosticó. A poco se conoció la medida drástica del Presidente destituyendo al ministro Hidalgo.
Resultó sintomático que Hidalgo quedara fuera de esa comisión, cosa que explicó Rodríguez Marchena señalando que el presidente Medina procuraba la mayor credibilidad. El argumento resulta razonable.
En tanto, al concluir una semana muy activa en España el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, integró un comité de crisis-- que excluye el liderazgo de la ministra de Sanidad, Ana Mato--, y designó al frente de ella a la vicepresidenta Soraya Sáenz Santamaría.
En ese aspecto los dos casos guardan similitud...
Un sistema colapsado...En 1998, durante el primer gobierno de Leonel Fernández, se creó por decreto la Comisión para la Reforma del Sector Salud que inició un proceso para establecer consenso entre todos los sectores involucrados en la prestación de servicios sanitarios.
Esos trabajos culminaron con la presentación al Congreso Nacional de un proyecto de ley que fue aprobado en 2001, durante el gobierno de Hipólito Mejía, y se votó poco después con el número 42-01, conjuntamente con la ley 87-01 que crea el sistema dominicano de seguridad social, ésta última con dos componentes: Salud y Pensiones...
La primera ley plantea una reorganización completa del sector, que incluye la transformación del Ministerio de Salud en una agencia normativa y reguladora del sistema que al propio tiempo debe ocuparse “de la producción social de salud”, es decir, de todo lo que afecte a la población en forma colectiva, específicamente lo referido a las enfermedades que provocan epidemias.
Crea, además, el sistema de atención individual: unidades de atención primaria, hospitales municipales y provinciales y centros especializados y consultorios deben integrarse en una red con autonomía financiera y administrativa, regida por un consejo que organiza los servicios en nueve direcciones regionales que abarcan todo el país.
Pero ese ordenamiento no puede ponerse en vigor porque la ley que complementa el Código está trabada en la Comisión de Salud del Senado, que preside el doctor Luis René Rojas Canaán, un médico destacado que representa la provincia Hermanas Mirabal.
El Presidente Medina se ha empeñado en destrabar la ley, pero la Comisión senatorial sigue sin emitir su informe...
...Y todo el esfuerzo de 16 años ha devenido agua de borrajas. De ahí las trágicas ocurrencia del Angelita

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