miércoles, 9 de julio de 2014

La apendicitis, el verano y las alternativas hacia la salud

¿Las apendicitis son para el verano?

  • Un estudio asegura que este episodio es más frecuente en los meses de calor

  • Las posibles causas son el menor consumo de fibra y el mayor riesgo de infecciones

  • Todos asociamos la primavera con las alergias y el invierno con los resfriados. El verano, en cambio, es la época de las insolaciones, aunque, según los datos de un curioso estudio, también podría ser la de las apendicitis. Según sus sus conclusiones, estos episodios son más frecuentes en los meses de calor.
    "Las apendicitis se producen durante todo el año, aunque se habían asociado algunas épocas con una mayor incidencia. El objetivo de nuestro estudio era revisar y analizar los estudios previos [...] y examinar si realmente existía un patrón estacional", explican los autores de este trabajo, de la Universidad de Bochum (Alemania).

    Para ello, repasaron la literatura médica en busca de todas las publicaciones sobre el tema que se hubieran editado en inglés entre 1970 y 2012. En total, encontraron 11 estudios epidemiológicos realizados en ocho países (la mayoría del hemisferio norte) y comenzaron a diseccionarlos.
    El análisis mostró un 'pico' veraniego de apendicitis, si bien en dos estudios realizados en Turquía y Nigeria, el mayor número de apendicitis se registró en los meses de invierno.
    Aunque reconocen que su estudio necesita ratificación y que no han podido determinar el porqué de esta mayor incidencia veraniega, los investigadores sugieren varias explicaciones posibles. Por un lado, aseguran, el consumo de una dieta con menos cantidad de fibra durante el verano "puede haber contribuido al incremento de la incidencia de la apendicitis". También podrían haber influido "la mayor exposición a la contaminación del aire" que se produce en verano y "el aumento de la incidencia de las infecciones gastrointestinales" que también se da durante la etapa estival.
    Sin embargo, para Rocío Anula, cirujana del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, los datos recabados por el estudio "no son suficientes para sacar una conclusión clara sobre una supuesta estacionalidad de la apendicitis". Según esta especialista, el trabajo tiene importantes carencias metodológicas y no ha tenido en cuenta importantes factores de interés.
    A lo largo de su experiencia, Anula nunca había oído hablar de estos supuestos picos estivales de la apendicitis. "Lo que sí se sabe es que es más frecuente en personas jóvenes", aclara.
    La apendicitis se produce por la obstrucción de la luz del apéndice. Ya sea por la presencia de heces, un cuerpo extraño, la acción de parásitos u otras causas, con el bloqueo se desencadena un proceso inflamatorio e infeccioso que suele terminar en la mesa de operaciones. "Casi siempre, la cirugía es la solución por la que se opta. De hecho, es la urgencia quirúrgica más frecuente", apunta Anula.
    Los síntomas son muy variables, aunque suele empezar con molestias que tienden a localizarse en la parte inferior derecha del abdomen. También suele ir acompañado de náuseas, vómitos y fiebre. "En una apendicitis normal la fiebre no es muy alta. Si esto se produce, hay que pensar en posibles complicaciones", señala la cirujana.
    Según explica, la peritonitis es el principal riesgo. Si el apéndice se perfora, puede producir una inflamación del peritoneo, el tejido que recubre la pared interna del abdomen. "Es una complicación grave, por lo que, si se diagnostica una apendicitis, suele hacerse una cirugía rápidamente", concluye Anula.

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