sábado, 21 de junio de 2014

Ejercitémonos como alternativa hacia la salud..

NUTRICIÓN Prevención

El ejercicio, un aliado de la flora bacteriana

  • Un grupo de corredores entrena en el Retiro.La actividad física aumenta la diversidad de la microbiota

  • Esta variedad se ha asociado con un menor riesgo de obesidad

Un grupo de corredores entrena en el Retiro. GONZALO ARROYO


En nuestro intestino viven millones de bacterias que tienen mucho que decir sobre nuestra salud. De hecho, varias investigaciones han demostrado una relación directa entre esta flora y enfermedades crónicas, como la diabetes o la obesidad, e incluso se ha planteado medir la diversidad de la microbiota como un marcador del estado general del organismo.
Pero, ¿qué es lo que influye en esta colonia?, ¿por qué unas personas tienen una mayor variedad bacteriana que otras en su intestino? Además de la flora que adquirimos en el nacimiento, la dieta es uno de los factores que más impacto ha demostrado tener, aunque sin duda hay otros muchos factores implicados. Según los datos de un trabajo publicado esta semana en la revista Gut, el ejercicio también podría cumplir un papel muy destacado en la vida de estos huéspedes del aparato digestivo.
Los autores de este trabajo, científicos de la Universidad de Cork (Irlanda), partieron de la hipótesis de que la actividad física podría modificar la microbiota y decidieron comprobar su rol estudiando a varios grupos bien diferentes. Por un lado, analizaron a un equipo profesional de rugby de 40 jugadores que estaba preparando su próxima temporada de juego. Y, por otro, siguieron a otros dos grupos de hombres que sirvieron como control.
Entre otras evaluaciones, los investigadores analizaron la flora bacteriana de los participantes y tuvieron en cuenta la alimentación y el ejercicio que llevaban a cabo. Además, también llevaron a cabo análisis de sangre para medir algunos biomarcadores, como los inflamatorios.
Los resultados demostraron que, aunque la dieta era fundamental, el ejercicio también ejercía su influencia sobre la flora bacteriana.
De hecho, la diversidad de la microbiota era significativamente mayor entre los deportistas. En cambio, apenas había diferencias entre los dos grupos de control analizados.
"Nuestros datos muestran que una combinación de dieta y ejercicio tiene un impacto en la diversidad microbiana", señalan los investigadores en la revista médica. En concreto, los resultados del trabajo han puesto de manifiesto que esa mayor variedad bacteriana "se correlacionaba con la actividad física y el consumo de proteínas en el grupo de los atletas".
Los deportistas tenían un menor nivel de los marcadores inflamatorios y un mejor perfil metabólico que el resto de participantes -especialmente que aquellos con un mayor índice de masa corporal-, subrayan los científicos.
Aunque reconocen que son necesarios más trabajos que profundicen en su línea de investigación, en sus conclusiones estos investigadores señalan que el ejercicio "parece ser otro factor importante en la relación entre la microbiota, la inmunidad y el metabolismo del anfitrión", en donde la dieta "cumple un papel importante".
José Mª Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica de la Universidad de Tufts (EEUU), investigador y colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA), recuerda que son necesarios más trabajos sobre el tema, ya que esta investigación no revela los mecanismos que intervienen en la asociación y, además, ha analizado a un grupo de deportistas que "realizan un ejercicio extremo, que no es lo habitual en la población".
Por otro lado, el especialista apunta que parece cada vez más claro que existe una "comunicación bidireccional entre la microbiota y el cerebro, entre otros órganos". La actividad física, subraya, tiene "efectos potentes a nivel cognitivo, y desde ese ángulo también podría influir".
En un editorial que acompaña al trabajo en la revista del grupo BMJ, Georgina L. Hold, de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), remarca que "es esencial comprender la compleja relación que existe entre lo que elegimos para comer, la actividad física y la riqueza de nuestra microbiota intestinal".
El objetivo, continúa Hold, pasa por poder aplicar las propiedades beneficiosas de la flora bacteriana de forma que pueda contribuir a la promoción de la salud

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