lunes, 10 de marzo de 2014

Sabor y Salud con menos sal y màs cilantro, mejorana, pimienta, albahaca, salvia, perejil, romero, nuez moscada, estragón, comino…

Las sales son moléculas particulares que se forman mediante la unión de iones de cargas eléctricas complementarias. Disueltas en agua forman electrolitos,que cumplen en el cuerpo importantes funciones, como la de establecer los impulsos eléctricos del sistema nervioso o ayudar a absorber nutrientes. El consumo excesivo de sal es, en definitiva, un factor para la hipertensión. Ambos han aumentado dramáticamente en los últimos 30 años en Estados Unidos, llevando la ingesta promedio a 4 mil miligramos al día, el doble de lo recomendado, y a 110 millones de americanos considerados hipertensos o pre-hipertensos.

Los males de la hipertensión

Aunque el consumo de sal no es la única causa de hipertensión, sí es la principal. Otros factores que la ocasionan son el comer en exceso, proteína animal, fumar y beber. También se es más propenso si se tienen antecedentes familiares, y muchas veces está ligada a problemas de los riñones, de la tiroides, disfunción hormonal,diabetes, arterioesclerosis, tensión nerviosa.
La presión arterial alta puede causar daños en el sistema nervioso, dolores de cabeza, mareos, insomnio, problemas en los hombros, problemas del corazón y estreñimiento. Se calcula que simplemente reduciendo el consumo de sal a la mitad, podrían ahorrarse hasta 1.5 trillones de dólares en veinte años en gastos médicos.

La sal es el problema.

Reducir el consumo de sal es una tarea facilísima. Más de dos terceras partes de nuestra ingesta proviene de la comida procesada, principalmente quesos, jamón, aderezos, pan y repostería. Si dejamos de consumir estos productos o los producimos en casa, y si adquirimos conciencia del daño que la sal genera en nuestro organismo, podremos evitar la hipertensión.
Otra parte importante del problema es que no sólo se trata de grandes cantidades de sal en la comida procesada, sino que es sal procesada hasta convertirla en la peor calidad de sal:cloruro de sodio.La sal natural es rica en otros minerales, como magnesio y potasio, que ayudan al cuerpo a mantener un balance de la presión arterial.
Además, a la sal de mesa se le agregan elementos químicos para que se humedezca menos, blanqueadores, yodo y flúor (lee sobre cómo evitar el flúor en tu pasta dental), haciéndola más nociva para la salud.

De dónde viene el sodio que consumimos

Según el Centro para la Ciencia del Interés Público, alrededor del 10 por ciento del sodio que consumimos proviene del agua y de los alimentos. El agua destilada que muchas compañías ofrecen, baja en sodio y sin trazas de minerales, en realidad es nociva para la salud. Tomar dos o tres litros de esta agua, si bien ayuda a eliminar el exceso de sodio, descompensa los minerales del cuerpo y lleva a los riñones a multiplicar su trabajo.
Otro 10 por ciento se agrega cuando comemos y cuando cocinamos, aunque el promedio varía mucho según los hábitos de cada persona. Sólo una cucharadita de sal de mesa contiene todo el sodio que debemos consumir en un día. Aun cocinando en casa, muchas personas superan en cada platillo esta cantidad.
La principal fuente de sal en la dieta americana moderna, cerca del 77 por ciento, proviene de alimentos procesados, muchos de los cuales los ingerimos cuando comemos fuera de casa.
El cloruro de sodio se utiliza en las carnes frías para prevenir la formación de bacterias, y en los embutidos para generar textura. (Lee más sobre aditivos dañinos para la salud).

Cuánta sal es suficiente

El consumo de sal varía dependiendo de las personas y de las condiciones físicas, ambientales y de la dieta. Una persona macrobiótica no tiene necesidad de agregar sal a sus alimentos. Si acaso la utiliza, para generar equilibrio en un plato, usa sal marina sin refinar.
La ingesta de sal también varía según la temporada y los alimentos. En una dieta de primavera, por ejemplo, se necesita poca sal, pero hace falta usar más en invierno.
En general, el sodio que consumimos debe ubicarse entre los 500 y los 2,400 miligramos al día.
Sin embargo, existen en el mercado alimentos que superan este límite en una sola porción. Por ejemplo, unas papas fritas con aderezo ranch promedian 4,890 miligramos de sodio. Un bagel de sal de Dunkin Donut’s, 4,520 miligramos. Una hamburguesa Swanson llega hasta los 5,410 miligramos. Y la lista podría ser interminable.
Si un único alimento supera la sal que debemos de comer en todo el día, ¿cuánta sal se acumula con el resto de nuestros alimentos?

Soluciones

Estos tres consejos son básicos para volver a una vida baja en sodio y libre de los peligros para la salud asociados con la presión arterial alta.
  1. El primer paso es evitar los productos procesados tanto como sea posible. En especial carnes frías, quesos y repostería.
  2. Utilizar en casa sustitutos de sal, sal marina no tratada (la sal céltica es una excelente opción), sal que contenga potasio e irla eliminando de la dieta. Al principio encontrarás la comida desabrida, pero después de una semana descubrirás que las cosas en verdad tienen sabor: desintoxicarás tu paladar.
  3. Por último, prueba utilizar otros ingredientes en lugar de sal para potenciar el sabor de tus alimentos. Muchas especias pueden sustituir la sal y dar sabores interesantes a tus comidas. Experimenta con cilantro, mejorana, pimienta, albahaca, salvia, perejil, romero, nuez moscada, estragón, comino…

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