martes, 11 de febrero de 2014

La salud sigue siendo el gran reto pendiente del capitalismo



SALUD PÚBLICA Documento especial en 'The Lancet'

La salud sigue siendo el gran reto pendiente del capitalismo

  • Un niño es pesado en una báscula rudimentaria en un consultorio de...Un artículo denuncia que la política está en el origen de las desigualdades de salud

  • En el sistema falta liderazgo, transparencia y que se tomen decisiones transfronterizas.

Un niño es pesado en una báscula rudimentaria en un consultorio de Chad. UNICEF

Un parado griego se quita la vida en Atenas. Un subsahariano muere intentando llegar a nado a las costas de Ceuta. Un estadounidense se ahoga en deudas tratando de pagar su tratamiento contra el cáncer. Una familia de clase media en Siria trata de sobrevivir al horror de la guerra. Un parado español pierde su derecho a la tarjeta sanitaria después de pasar 90 días en el extranjero buscando trabajo . La salud no es una prioridad en la agenda política mundial y, sin embargo, está muy presente en el día a día de todos y cada uno de los habitantes del planeta.
Casi como un grito de auxilio, la revista británica The Lancet lanza esta semana un provocador artículo especial en el que denuncia que la política, las políticas que llevan a cabo gobiernos nacionales e instituciones internacionales, están en el origen de las desigualdades de salud que siguen sufriendo millones de personas en el mundo.
El texto -escrito en un tono muy duro- es un amplio análisis dirigido por el profesor Ole Petter Ottersen, de la Universidad de Oslo (Noruega) y otros 18 expertos en salud pública de destacadas instituciones, en el que se tira de las orejas sin reparo a los líderes mundiales a quienes se acusa, entre otras cosas, de no poner la salud en el centro de la agenda política mundial.
Porque, como ellos apuntan, las desigualdades sociales no son sólo consecuencia de la pobreza económica, sino de un sistema de gobernanza mundial en el que falta liderazgo, transparencia, flexibilidad o capacidad de tomar decisiones transfronterizas, entre otras cosas.
"Las naciones son responsables de la salud de los ciudadanos, pero con la globalización, muchos determinantes de salud están ahora fuera del control de un único gobernante y son inherentemente globales", apuntan.
Citan, por ejemplo, el caso griego y cómo en el país heleno se ha puesto de manifiesto que la austeridad que promulgan la mayoría de instituciones internacionales ("neoliberales", "desreguladoras", "privatizadoras" son algunos de los calificativos) ha tenidoconsecuencias "desastrosas para la salud de los ciudadanos" . En el extremo contrario, el texto recoge el ejemplo islandés, donde "la inversión pública en programas de protección social ha sido crucial en la recuperación económica del país y en el bienestar de su población".

Avances traducidos en desigualdad

Imposible resumir en unas líneas los más de 30 folios en los que los expertos de salud pública van tejiendo con sólidos argumentos una tela de araña en la que se ve cómo, fenómenos como la inmigración (que afecta al 3% de la población mundial), los conflictos armados (causa de casi 20 millones de muertes en el siglo XX), los tratados de libre comercio, los aranceles a la agricultura, las leyes de propiedad intelectual (véase el caso reciente de sorafenib en la India ) o incluso los fenómenos climáticos extremos van repercutiendo -de una u otra manera- en los determinantes de salud.
Y todos estos fenómenos, estas decisiones políticas, son las causantes de que los grandes avances logrados por la medicina y la ciencia en las últimas décadas estén beneficiando de manera tan desigual a según qué ciudadanos. "Que los pobres soporten la mayor carga de enfermedad no es simplemente un problema de pobreza, sino de desigualdades socioeconómicas", argumentan. Por eso proponen la creación de algún tipo de institución transnacional vinculante, con capacidad para vigilar y sancionar según qué aspectos de la salud mundial que escapan al control de los gobiernos nacionales.
"El crecimiento económico por sí solo no traerá buena salud a los sectores más vulnerables de la sociedad", coinciden por su parte los editores de la revista médica, Richard Horton y Selina Lo, en un comentario en el mismo número; "únicamente con políticas contra la pobreza no se resolverán algunos de los mayores retos que afronta la salud mundial". Esos retos, concluyen, desbordan el sector puramente sanitario: "Puede resultar algo obvio, pero las decisiones que se toman en los diferentes dominios políticos rara vez tienen la salud en el centro de su pensamiento".

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