lunes, 13 de enero de 2014

Violencia e inconducta en los hogares son llevadas por los niños a las escuelas

Violencia e inconducta en los hogares son llevadas por los niños a las escuelas
Los estudiantes reflejan en las escuelas los problemas de sus hogares.
Los problemas de abusos sexuales, promiscuidad, violencia intrafamiliar, embarazos en adolescentes y drogadicción que afectan a miles de hogares dominicanos son transferidos de manera dramática a las escuelas públicas, cuyos directores y psicólogos deben emplear a fondo para revertir las secuelas de agresividad, ausentismo, repitencia y trastornos de la conducta que dejan en los estudiantes.
En muchos casos, los directores de los planteles deben recurrir a las fiscalías barriales y a los departamentos de psicología de los hospitales y el Ministerio de Educación para enfrentar la gravedad de los casos que se presentan. Sobre el tema hablaron las directoras de las escuelas de la capital Fidel Ferrer, República Dominicana y República de Colombia, Segundina Vallejo. Mildred Feliú y Luz Eridania Marmolejos, respectivamente.
También, Isidora Pérez, especialista en psicología escolar de la escuela República Dominicana que imparte docencia a más de 1,000 escolares del populoso sector de Villa Juana. Vallejo contó que, en los últimos cuatro meses, han sido retirados de ese centro educativo, hijos de madres que abandonaron el hogar huyendo de los malos tratos de sus maridos.
“Tenemos el caso reciente de un niño que tiene serios problemas de agresividad, hijo de un hombre que se ahorcó en la cárcel, donde estuvo acusado de abuso infantil”, manifestó la
directora del centro, ubicado en el ensanche La Fe. “Parece que han conversado sobre los problemas del padre delante del niño. Es un niño muy agresivo. Así tenemos otros casos”, dijo. Feliú se refirió a un estudiante con problemas de hiperactividad, que no se sienta en el aula, no trabaja, cuyo padre “fuma droga encima de él”. “Hay tantos casos tristes que uno no puede dar detalles. Son problemas que no podemos mencionar aquí, porque tú no lo creerías”, asegura Feliú.
La psicóloga Pérez citó el caso de un estudiante que recientemente simuló tener una reacción a un pase de drogas, hasta con convulsiones.
Además, que ha detectado que algunos niños huelen el polvo de la tiza, porque observan a los padres consumiendo cocaína. Otros, han simulado transacciones de drogas, cuando envuelven papelitos, como si fuera marihuana y simulan venderlos a un compañero. “Tenemos muchos casos de niños agresivos que, como no pueden pegarle a mamá y a papá, le dan a los otros niños, porque ellos ven el pleito en el hogar”, precisó Pérez.
También, deben lidiar con muchos conflictos entre profesores y estudiantes con trastornos de la conducta. “Tenemos casos muy fuertes que involucran a estudiantes de padres que están presos, de madres que han muerto, de abuelitas criando nietos”, expresó la directora de la escuela República de Colombia, un centro con más de 500 estudiantes procedentes de los barrios Capotillo, Simón Bolívar, Las Cañitas, 27 de Febrero y otros sectores marginados de la parte alta de la capital.
UN APUNTE
Despidos
La escuela se ha convertido en una gran auxiliar en el tratamiento de los problemas personales de los hogares. En lugar de expulsar a los estudiantes buscan soluciones a corto y largo plazo. Los directores y psicólogos cuentan que han logrado sacar a muchos del lodo

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