domingo, 22 de septiembre de 2013

Prevenir las violaciones sexuales

Violaciones sexuales contra  niños, niñas  y adolescentes crean  preocupación social

Padres deben implementar medidas de prevención ante el acoso sexual infantil.
 LUSBANIA SANTOS (lusbaniasantos@gmail.com)
SANTIAGO.  La falta de supervisión de los adultos, el exceso de confianza y el  descuido provocan que cientos de niños sean abusados sexualmente por personas degeneradas que les roban su inocencia y sus sueños.  En la mayoría de los casos, los verdugos de esos niños son familiares, un vecino cercano o un amigo de la familia.
Los abusadores de menores no miden límites ni consecuencias a la hora de cometer sus fechorías.
¿Hasta cuándo soportará el país esa situación?, es   la pregunta cargada de impotencia que se hace una sociedad temerosa  y cansada de abusos que, en la mayoría de los casos, se pierden en la impunidad.
Que cientos de niños sean víctimas sexuales de adultos irresponsables, es un hecho que merece la atención inmediata de las autoridades, con acciones concretas que conduzcan a revertir esa cruel realidad.
La mayoría de los infantes ultrajados, víctimas de la irresponsabilidad de sus padres y tutores  y de la maldad de sus abusadores de menores,   no pasan de los siete años de edad.
Siquiatras, psicólogos infantiles, trabajadores de la conducta, han llamado en reiteradas ocasiones la atención del país sobre la gravedad de la situación.
Esos especialistas la conocen perfectamente, desde las razones hasta las posibles soluciones.
A ellos les ha tocado lidiar con esa cruda realidad Les ha tocado ver la tristeza, la angustia y la desesperanza reflejada en los rostros de menores abusados, a quienes les robaron la inocencia, obligándoles a iniciar su vida sexual en los primeros años de sus vidas.
Un especialista
El psicólogo  infantil  Vladimir Rodríguez afirmó que  el abuso sexual infantil es un tipo de maltrato despiadado, donde el menor  es utilizado como un objeto para satisfacer el placer sexual del abusador.
Expresó que entre ambos se establece una   relación  desigual, debido a las desigualdades en cuanto a edad, madurez psicológica y control.
 Dijo que los padres interesados en detectar si sus vástagos enfrentan una violación o acoso sexual deben observar los cambios en el comportamiento de los infantes, sangrados o infecciones en sus órganos genitales.
También heridas en diferentes partes del cuerpo y evidencias de aislamiento, depresión  y comportamiento suicida.
“Esos cambios resultan notorios, tanto en la conducta rutinaria como en el estado emocional de los niños”, manifestó el especialista.
“Pueden aparecer cambios en el humor de los infantes abusados, ansiedad, aislamiento, trastorno del sueño, fobias, traumas psicológicos, baja autoestima, desconfianza y bajo rendimiento escolar”, subrayó Rodríguez.
El especialista exhortó a los padres a establecer límites claros con relación  a los espacios privados y públicos, en los cuales se movilizan sus hijos.
Límites, también, “en  las interacciones sociales aceptables y no aceptables”.
Asimismo, advirtió que es imprescindible una supervisión constante de los niños.
“No se debe dejar a los menores solos o  con personas extrañas. Si deja al niño bajo la supervisión de otra persona, que sea por el menor tiempo posible”, apuntó.
Exhortó a los padres enseñar a sus vástagos a  auto-protegerse, dándoles algunas consignas o normas.
Entre ellas,  no permitir que otras personas vean su cuerpo desnudo,  que nadie debe tocar sus partes íntimas o privadas y  no escuchar si les hablan de temas que les incomodan.
 Consideró que los niños no deben quedarse solos con una persona de la que desconfían.
Advirtió que los padres deben tener excelentes relaciones interpersonales con sus hijos, ser personas accesibles a éstos,  para que puedan hablar sobre las cosas que les suceden.
 “Estas medidas  pueden ayudar a prevenir el abuso sexual infantil”, dijo.
Un caso
Las lágrimas de Juana no tardaron en salir cuando habló de la situación a la que se enfrenta luego que su hija de seis años de edad  fuera víctima de una  violación sexual.
La menor fue agredida sexualmente cuando era cuidada en la casa de un familiar cercano.
Sin embargo, nadie sabe nada, nadie dice nada.
Mientras las autoridades investigan el caso, a la apenada madre le toca cargar sobre sus hombros el pesar y el dolor  de que su hija fue víctima de un abusador sexual.
Igual  que Juana, cientos de madres enfrentan el acoso sexual infantil y, mientras las cifras aumentan, las estrategias y esfuerzos para prevenir esta situación parecen disminuir.
Los más afectados siguen siendo aquellos que no saben todavía cómo defenderse en esta lucha de fuerzas  entre   adultos y niños, sin lugar a dudas, muy desigual.

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