martes, 20 de agosto de 2013

Un análisis de sangre promete detectar las intenciones suicidas


Una batería completa de análisis. | Antonio HerediaPSIQUIATRÍA | Pruebas preliminares

Un análisis de sangre promete detectar las intenciones suicidas

Una batería completa de análisis. | Antonio Heredia
  • El test evalúa los niveles de varios biomarcadores presentes en sangre
  • Se ha probado en muy pocos pacientes, por lo que necesita ratificación
  • Los expertos piden cautela y recuerdan que el suicidio es algo muy complejo
Hay noticias que a todo el mundo le gustaría leer y la revista 'Molecular Psychiatry' publica hoy una de ellas. Sin embargo, como suele suceder con dichas buenas nuevas, la cautela es máxima y así lo deben de pensar incluso los autores del estudio, que precede la publicación del mismo con una conocida cita de Shakespeare: "Ser o no ser, esta es la cuestión". Lo que proponen los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (EEUU) podría revolucionar la Psiquiatría. Se trata de un simple análisis de sangre que, localizando unos biomarcadores, permite predecir el riesgo de suicidio en pacientes psiquiátricos.

De momento, se trata de un método que se ha validado solo en muy pocas personas, todos ellos varones, algo en lo que los autores hacen especial hincapié ya que, apuntan, es muy probable que existan diferencias de género. Los biomarcadores identificados son varios, aunque hay uno especialmente significativo: SAT 1. Otros tres, uno conocido por su implicación en la protección frente al cáncer (el gen PTEN) y los genes MARCKS y MAP3K3, también ofrecen pistas sobre las intenciones de un potencial suicida, que puede intentar ocultar su deseo de profesionales, familiares y amigos.
Para validar su método, los investigadores dirigidos por Alexander Niculescu analizaron la sangre de nueve varones que habían cometido suicidio, tras ser observados por su psiquiatra al menos 24 horas antes de la muerte. A los individuos se les sometió a un análisis de sangre en la propia morgue de la Universidad.
Los resultados se compararon con los de otras tres cohortes. Una, del mismo número de pacientes, de varones afectados por trastorno bipolar que habían pasado de no mostrar intenciones suicidas a mostrarlas, según los test cognitivos que se utilizan en la actualidad. La segunda, de 42 pacientes (también varones) diagnosticados con trastorno bipolar que eran participantes en otro estudio epidemiológico y de los que se disponía de resultados de análisis de sangre, incluyendo los biomarcadores propuestos, de los últimos años. La última cohorte era un grupo de 46 hombres con esquizofrenia a los que se había hecho un análisis genómico completo, también en el contexto de otro estudio.
En todos los individuos que se habían suicid ado, los niveles de SAT 1 resultaron tres veces más altos que en aquellos bipolares que mostraban intención de suicidarse según las pruebas convencionales. Los resultados se repitieron en los otros tres grupos, aunque con menos fuerza en los afectados por esquizofrenia.
Según concluyen los autores, combinar un análisis de sangre en busca de estos biomarcadores con dos escalas ya utilizadas para analizar el estado de ánimo y la ansiedad puede detectar al suicida oculto. "En general, la intención de suicido puede ser subrayada, al menos en parte, pormecanismos biológicos relacionados con el estrés, la inflamación y la apoptosis".

Cautela

El jefe del servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del hospital Gregorio Marañón, Celso Arango, se muestra cauteloso con los resultados de la investigación estadounidense. Según explica a ELMUNDO.es, el suicidio es uno de los comportamientos humanos más complejos, por lo que no se va a poder predecir nunca por un único test, biológico (como es el caso de este estudio) o psicosocial.
Sin embargo, reconoce que este estudio es importante. "No estudia los genes, sino los fragmentos que realmente codifican proteínas y que tienen una mayor plausibilidad biológica de estar relacionados con esos comportamientos que aumentan el complejo acto del suicidio", apunta.
Arango destaca que lo que la psiquiatría tiene claro es que hay determinados rasgos que aumentan el riesgo de cometer suicidio. "Por ejemplo si hay una mayor impulsividad, que viene en parte condicionada genéticamente, hay más riesgo de suicidio", explica.
Pero Arango advierte de que "los genes no se traducen en conductas, sino en proteínas que forman parte de moléculas, que forman parte de neuronas que actúan de distinta forma según estén conformadas".
Obviamente, el autor del estudio publicado en 'Molecular Psychiatry' es mucho más optimista sobre su trabajo. Niculescu explica a este diario que se trata de una prueba "tan barata como otros test médicos", que estará disponible para los pacientes, "en entre tres y cinco años" y que se ha presentado en otros congresos médicos generando "interés" y "ánimo para seguir en esta línea de trabajo" entre sus colegas de profesión.
Niculescu explica que, una vez validado el 'análisis de sangre antisuicidio', los pacientes 'diagnosticados' con intenciones de acabar con su vida deberían ser "vigilados más cuidadosamente y considerarse su posible hospitalización".
Respecto a qué pacientes debería ir destinado el nuevo análisis, el investigador de la universidad estadounidense reconoce que aún no se sabe: "Hasta ahora lo hemos probado en hombres con enfermedad bipolar y en algunos sin enfermedad psiquiátrica conocida que ya habían cometido un suicidio violento. Esto puede reflejar impulsividad. Necesitamos estudiar otros grupos de alto riesgo, como pacientes condepresión mayor y también analizar los niveles de estos biomarcadores en población general, para poder establecer los límites. También necesitamos combinar los marcadores con medidas clínicas y socio demográficas, para proveer de un contexto en incrementar la especificidad del test", concluye.
No es la primera vez que la psiquiatría intenta detectar biológicamente el suicidio. De hecho, en enero de este mismo año la revista 'Neuropsychopharmacology' publicaba un trabajo que demostraba que niveles elevados de un neurotransmisor asociado a la inflamación, el ácido quinolínico, se asociaban a mayores posibilidades de cometer suicidio.
Como afirman los autores del estudio recién publicado, "se necesitan desesperadamente" herramientas de este tipo, ya que los individuos con mayor riesgo no suelen compartir sus intenciones con otras personas "por miedo al estigma, a la hospitalización o a que sus planes se estropeen". Trabajos como los publicados en 2013 puede que ayuden a avanzar en este camino.

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