lunes, 26 de agosto de 2013

Hágase voluntario, aunque sea por egoísmo

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Hágase voluntario, aunque sea por egoísmo

Varios voluntarios colaboran en un comedor social en Barcelona. | S. Cogolludo
La gran mayoría de voluntarios ofrece su tiempo y su esfuerzo a los otros por altruismo, con el único objetivo de generar un beneficio al prójimo. Sin embargo, sin saberlo, también podrían estar sacando un provecho propio, ya que su acción repercute positivamente en su salud. Es lo que sostiene un reciente artículo publicado en las páginas de 'BMC Public Health'.
El voluntariado, asegura el texto, parece mejorar la salud mental y prolongar la vida de quien lo practica, aunque aún se desconocen las causas que explican este efecto. Los mecanismos implicados en esta asociación son complejos e intrincados. De hecho, tal y como sostienen los autores del trabajo, es posible que el verdadero 'motor' del bienestar sean determinados factores biológicos y culturales que, al igual que promueven un buen estado de salud, también incitan a las personas a involucrarse en actividades de voluntariado.
"Sigue siendo un desafío conocer la teoría por la cual los voluntarios adquieren beneficios específicos para la salud", señalan en la revista médica los autores de esta trabajo, dirigidos por Suzanne Richards, de la Universidad de Exeter (Reino Unido).
Con el objetivo de conocer más a fondo la influencia del tipo y la intensidad del voluntariado en la salud de quienes los llevaban a cabo, el equipo de Richards repasó la literatura médica en busca de todos los trabajos que hubieran analizado en mayor o menor medida esta relación. En total, encontraron 40 artículos sobre el tema, aunque sus diseños, datos y conclusiones eran de una gran heterogeneidad.
Teniendo en cuenta los resultados de los estudios observacionales, estos investigadores encontraron que el voluntariado se asociaba con una reducción significativa en la mortalidad y, en menor medida, con una menor incidencia de depresión. También parecía mejorar la percepción de satisfacción y bienestar.
Sin embargo, los investigadores no pudieron demostrar una relación entre el tipo o la intensidad del voluntariado con unos mejores resultados. Y, por ello, tampoco elaborar una serie de recomendaciones con las que apuntalar los beneficios para la salud de la ayuda al prójimo.
"Falta investigación diseñada de forma robusta para guiar el desarrollo del voluntariado como una intervención que sirva para promover la salud pública", subrayan los investigadores en las conclusiones de su trabajo, quienes reconocen que la actividad y sus efectos son difíciles de analizar de manera sistemática por la propia esencia del voluntariado.
Según explican en su trabajo, la cantidad de gente que emplea parte de su tiempo como voluntario es muy variable en función de su procedencia. Así, mientras que en Europa colabora activamente con su comunidad un 22,5% de la población, en EEUU este porcentaje sube al 27% y alcanza el 36% en Australia.

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